
Después de que se diera a conocer que las vacunas no han llegado a toda la población del mundo la Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió que no hay acaparamiento y también se repartan a los países considerados como pobres.
Por ello también pidió a los países pobres que no deben de tener acumulación de vacunas contra el COVID-19 con biológicos de refuerzo que combatan la nueva variante ómicron.
La Organización recomendó que los refuerzos solamente sean para aquellos con problemas de salud o quienes han recibido una vacuna activada.
Las vacunas han demostrado tener un gran éxito a la hora de frenar la propagación del coronavirus y la gravedad de la enfermedad, pero las bajas tasas de inoculación plantean el riesgo de que surjan variantes más peligrosas y más resistentes a la vacuna.
Ómicron se detectó por primera vez en el sur de África y en Hong Kong. África representa el 46% de los casos notificados en todo el mundo.
Esto después de que se produjo en un momento en que los suministros del programa mundial de reparto de vacunas COVAX, gestionado por la OMS y la organización benéfica GAVI, han aumentado en los últimos meses gracias a donaciones de los países ricos y después de que la India suavizó las restricciones a las exportaciones de vacunas.