
En ocasiones nos despertamos de un sueño profundo que los especialistas llaman terrores nocturnos, que generalmente se presenta en niños.
Los terrores nocturnos es un trastorno adscrito a la categoría de las parasomnias, en el que también se incluyen las pesadillas, el sonambulismo, los despertares confusos, las pesadillas recurrentes o la parálisis de sueño.
Hablamos de una parasomnia del sueño no-REM, pues aparece durante la fase de sueño profundo. Esto lo distingue de las pesadillas, que ocurren en la etapa REM y no se acompañan del comportamiento descrito al principio del artículo.
Los terrores nocturnos pueden definirse como despertares parciales o estados indeterminados en los que la persona no está claramente ni despierta ni dormida y se comporta de manera anormal.
Suelen afectar a menores: se estima que los experimentan entre el 1 y el 5 por ciento de los niños en edad escolar, sobre todo entre los tres y seis años. Aunque en la gran mayoría de casos desaparecen con la mayoría de edad, un pequeño porcentaje persiste en los adultos.