
Más allá de los 3 o 4 días sin evacuar, el riesgo de desarrollar una retención fecal se eleva. El cuerpo puede empezar a presentar signos de intoxicación interna y dolores abdominales intensos.
Un artículo de la Cleveland Clinic y otros estudios recientes como el publicado en Cell Reports Medicine detallan cómo la constipación prolongada puede causar desde vómito fecal hasta trastornos neurológicos si no se trata a tiempo.
El tránsito intestinal varía: para algunos es diario, para otros cada 48 o 72 horas. Pero ¿cuánto tiempo sin hacer popó es normal? El rango saludable es entre tres veces por semana y una vez al día.
Aunque hay registros de casos de personas que han llegado hasta los 20 días sin ir al baño. La acumulación de materia fecal genera fermentación bacteriana, lo que a su vez produce gases, toxinas y malestar sistémico.
Entre los síntomas de retención fecal más comunes están:
Hinchazón y sensación de pesadez.
Dolor en la parte baja del abdomen.
Náuseas y pérdida de apetito.
Gases con olor más fuerte de lo habitual.
En casos extremos: vómito fecal, fiebre, o incluso perforación intestinal.
Además, estudios recientes han identificado una posible relación entre la acumulación fecal crónica y estados de confusión o niebla mental, por la reabsorción de toxinas que el cuerpo debería haber expulsado.