
Detrás de la insoportable comezón tras ser víctimas de un mosquito está la biología. Los machos mosquitos se alimentan de néctar y jugo de plantas para adquirir energía, a diferencia de las hembras que necesitan proteínas para producir huevos.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) dichas proteínas se encuentran en abundancia en la sangre de aves y mamíferos (incluidos los humanos).
Entre ellas se encuentran:
Albúmina: Es la proteína más abundante en el plasma y el principal componente nutritivo de sus huevos
Hierro: Ayuda en procesos metabólicos relacionados con la producción de huevos
Aminoácidos: Son fundamentales para construir nuevas proteínas en el ovario de la hembra de mosquito
Vitelo proteínas (vitellogenina): Cuando ingieren la sangre, los componentes se convierte en vitellogenina, una sustancia que se deposita en los ovarios para formar el vitelo, una especie de yema que nutre al embrión de mosquito
La Asociación Americana para el Control de Mosquitos (AMCA, por sus siglas en inglés) explica que los mosquitos encuentran a sus huéspedes mediante la vista, observando el movimiento y detectando la radiación infrarroja emitida por los cuerpos calientes.
Además, los mosquitos son sensibles a señales químicas, pues se sienten atraídos por el dióxido de carbono que exhalamos, el ácido láctico, el sudor y otras sustancias, las cuales pueden ser detectadas incluso a distancias de entre 25 y 35 metros, precisa la AMCA.