
Aunque tanto el dengue como el chikungunya son enfermedades virales transmitidas por mosquitos Aedes, presentan diferencias clave en los orígenes de las infecciones que causan y en algunas de sus manifestaciones clínicas, lo que puede dificultar un diagnóstico temprano preciso.
El dengue es causado por cuatro serotipos distintos pero estrechamente relacionados del virus del dengue (DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4). La infección por uno de estos serotipos generalmente confiere inmunidad de por vida contra ese serotipo específico, pero solo una inmunidad a corto plazo contra los otros, de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Un aspecto peligroso es que las infecciones posteriores con un serotipo diferente aumentan el riesgo de desarrollar formas graves de la enfermedad.
Por otro lado, el chikungunya es provocado por el virus del mismo nombre (CHIKV), un virus ARN de cadena sencilla. Aunque es un solo virus, existen diferentes genotipos o linajes, como el de África Occidental, el de África Oriental-Central-Meridional (ECSA), el asiático y el sublinaje del Océano Índico (IOL), conforme a la información de la Organización Mundial de la Salud (OMS).