El estrés libera cortisol

 

Cuando el cuerpo se enfrenta a una situación estresante, libera cortisol, conocida como la hormona del estrés.

Esta sustancia tiene la función de preparar al organismo para reaccionar ante el peligro: aumenta la glucosa en la sangre, acelera el pulso y eleva la presión arterial, permitiendo una respuesta rápida.

Según información de Banner Health, este mecanismo es útil en el corto plazo, ya que proporciona más oxígeno y energía a los músculos. Sin embargo, cuando el estrés se vuelve constante, esa reacción deja de ser una aliada y se convierte en una amenaza para la salud.

El exceso prolongado de cortisol daña los vasos sanguíneos, favorece la acumulación de grasa en las arterias (aterosclerosis) y altera la coagulación y los procesos inflamatorios, lo que puede interferir en el flujo sanguíneo hacia el cerebro. Estos cambios aumentan la probabilidad de desarrollar un accidente cerebrovascular o un infarto cardíaco.

Además, el estrés crónico suele venir acompañado de hábitos poco saludables: mala alimentación, consumo de alcohol o tabaco, falta de sueño o sedentarismo.

 

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