
La caspa es una afección frecuente del cuero cabelludo que causa escamas visibles y picazón persistente.
Uno de los impactos más frecuentes del frío sobre el cabello es la deshidratación, las bajas temperaturas y la escasa humedad ambiental pueden provocar que tanto el cabello como el cuero cabelludo se resequen y, como resultado, se vuelvan más frágiles.
En climas fríos, el aire tiende a ser más seco, lo que incrementa la pérdida de humedad en la piel y el cuero cabelludo.
Además del cabello, el cuero cabelludo se ve directamente afectado: la falta de humedad puede causar sequedad, irritación, picazón y descamación —lo que a menudo se identifica como caspa.
Este problema se vuelve más común en la temporada fría debido al aire seco y al uso frecuente de calefacción en interiores.
Un estudio de International Journal of Biotechnology and Microbiology, encontró que la caspa seca (pityriasis sicca) es más común en invierno que en otras estaciones.