
Una investigación reciente sugiere aplicar pruebas de olfato podría indicar si hay señales tempranas de Alzheimer
Esta revelación, que cambia el juego para la detección temprana del Alzheimer, apunta a nuevas estrategias para identificar quién está en riesgo.
De hecho, podría cambiar el panorama en México, donde 7 de cada 10 personas mayores de 60 años viven con la enfermedad neurodegenerativa, según la Secretaría de Salud (SSA).
La investigación, publicada en la revista Nature Communications, revela que el problema comienza cuando las propias células que protegen al cerebro, llamadas microglía, empiezan a desmantelar conexiones importantes en la parte del cerebro que procesa la información de los olores, llamado bulbo olfatorio.
Una grasa (fosfatidilserina) aparece anormalmente en el exterior de las fibras nerviosas del cerebro, actuando como una «etiqueta» para su destrucción.
Las fibras nerviosas afectadas muestran una actividad eléctrica inusual y descontrolada.
El área, encargada de analizar los olores, es una de las primeras en sufrir este daño.
La tecnología de tomografía por emisión de positrones (PET) puede detectar un aumento en la actividad de estas células inmunes, incluso en etapas muy tempranas.
El deterioro del olfato se observa en cerca del 85% de los casos de Alzheimer, incluso en las fases iniciales, como identifica el estudio de Nature.









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