
Debido a que ha bajado el brote de contagios en Pekín levantaron restricciones, las autoridades chinas informaron un regreso progresivo al trabajo presencial y a la reapertura de los restaurantes.
Y es que a finales de abril se dio un rebrote de coronavirus, con mil 900 casos positivos, a pesar de su política de “covid cero”.
Para frenar los contagios, las escuelas, comercios no esenciales y lugares públicos cerraron sus puertas a principios de mayo.
Los restaurantes siguieron funcionando, pero únicamente con servicio para llevar, y a los habitantes se les exigieron pruebas contra el COVID-19, así como trabajar desde casa.
Los transportes públicos funcionarán con normalidad a partir del lunes, los usuarios deberán presentar una prueba de menos de 72 horas.
Esta medida ha evitado muertes, pero es un golpe económico para las empresas del país.