
La tripofobia, el miedo a los patrones de pequeños agujeros repetitivos, afecta a una de cada seis personas, quienes además de ansiedad experimentan otros síntomas.
Cleveland Clinic sugiere que uno de cada seis individuos puede experimentarla.
La tripofobia se define como una aversión o miedo intenso a los patrones de pequeños agujeros agrupados.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), las agrupan en categorías: Fobias específicas, Animales, Entorno natural, Situaciones específicas, entre otras.
Sin embargo, la tripofobia no está reconocida como un trastorno en el DSM-5, pero sí es una fobia inusual, similar a la espectrofobia (miedo a los espejos) o la dendrofobia (inquietud por los árboles).
Puede manifestarse a través de diversas sensaciones físicas y emocionales. Quienes la padecen podrían experimentar: sensaciones cutáneas, malestar gastrointestinal, reacciones cardíacas, transpiración, desequilibrio y angustia.
Comprender la tripofobia y respetar los límites de quienes la padecen es crucial. Ser consciente de que no a todos les agradan estas imágenes y evitar mostrarlas a personas que han expresado su aversión puede generar seguridad y confianza.